En la edición nocturna del noticiero SportsCenter, que se emite todas las noches en el canal de televisión ESPN, el cronista Martin Arévalo informó que la eliminación de Boca en la definición desde el punto penal a manos de Alianza Lima por la fase 2 del repechaje de la Copa Libertadores en La Bombonera es un golpe durísimo de asimilar y que podría generar un terremoto interno dentro del plantel, por lo que se olfatea que pueda haber un fin de ciclo anticipado, por ende, que la continuidad de Fernando Gago pende de un milagro.
Está claro que cuando el arquero visitante, Guillermo Viscarra, le atajó la última definición a Alan Velasco, el público local se hizo escuchar con bronca y expresando toda su furia al grito de “Que se vayan todos, que no quede ni uno solo”, así que el grito de guerra entonado por todos los ocupantes de las tribunas no ocultó su fastidio y enojo para los jugadores, cuerpo técnico y dirigentes.
No obstante, si hay algo que achacarle al Director Técnico del club boquense es que no puedo encontrar el equipo ni los intérpretes adecuados para dejar en el camino a un rival que, a priori, era el más accesible de la llave eliminatoria, al margen de que en los 180 minutos, si se hace un balance, fue el justo vencedor por haber demostrado más ímpetu en la ida que en la revancha.
Sin embargo, también llamó poderosamente la atención anoche la postura del entrenador “Xeneize” de hacer ingresar a Leandro Brey para que se vista de salvador en la tanda de penales por Agustín Marchesín, que no se observó que tuviera ninguna molestia muscular y que habría pedido él la sustitución para que ingrese su compañero.
Se verá entonces cuánto crédito le queda de ahora en más a “Pintita” y si el Presidente del conjunto azul y oro, Juan Román Riquelme, convocará a una conferencia de prensa para ratificar al cuerpo técnico o si dirá alguna palabra de respaldo o si considera que el ciclo está cumplido.
